CAMBIAR LA MIRADA : DE LA ETIQUETA AL PERFIL

Antes de pensar «lo hace porque quiere», paremos un momento
De la etiqueta al perfil: ¿qué hay detrás de lo que vemos?
Saber que nuestro hijo o hija tiene altas capacidades puede ayudarnos a comprender algunos aspectos de su manera de aprender y relacionarse con el mundo. Pero la etiqueta no explica por sí sola todo lo que hace ni nos dice automáticamente qué necesita en cada situación.
Deja los deberes a medias. Se enfada cuando algo no sale como esperaba. No recoge la mochila, aunque se lo hemos recordado varias veces… Vemos lo que ha pasado y, casi sin darnos cuenta, añadimos una explicación: «No se esfuerza», «No le importa» o «Lo hace para llevarme la contraria».
Esas explicaciones pueden parecer evidentes, sobre todo cuando la misma situación se repite. Pero describir lo que vemos no es lo mismo que saber por qué ocurre. Probemos a separar ambas cosas. Por un lado, el hecho: la tarea sigue sin terminar. Por otro, nuestra interpretación: no quiere esforzarse. Entre una cosa y la otra hay preguntas que quizá todavía no hemos hecho: ¿sabía por dónde empezar?, ¿entendió lo que se le pedía?, ¿se bloqueó al cometer un error?, ¿estaba cansado?, ¿le costó organizarse?
No se trata de buscar siempre una excusa ni de quitar importancia a lo ocurrido. Se trata de no convertir una conducta en una conclusión sobre quién es nuestro hijo. «No ha terminado la tarea» nos permite observar y conversar. «Es un vago» cierra la conversación antes de entender qué ha pasado.
A veces ayuda cambiar el «¿por qué lo hace?» por preguntas más concretas: ¿qué ocurrió justo antes?, ¿qué parte le resultó difícil?, ¿qué le ayudaría a continuar? Las respuestas no siempre aparecen enseguida, pero pueden darnos pistas para acompañarle mejor y decidir qué hacer después.
También podemos preguntarnos qué esperábamos de él en ese momento. ¿Le pedíamos algo que ya sabe hacer de forma autónoma o algo que todavía está aprendiendo? ¿Esperábamos que lo resolviera igual que nosotros?
Y si además sabemos que tiene altas capacidades, ¿miramos esa misma escena de otra manera?
A veces, sí. La etiqueta puede ayudarnos a comprender algunas de sus características, pero también puede activar ideas que damos por ciertas: «Si es tan inteligente, debería poder organizarse», «Si lo entiende, tendría que hacerlo sin ayuda» o «Con esa capacidad, debería sacar mejores notas».
Estas expectativas pueden aparecer casi sin darnos cuenta. No necesariamente porque queramos exigir demasiado, sino porque alrededor de las altas capacidades circulan muchas imágenes sobre cómo son estos niños y niñas y lo que deberían poder hacer. Y no somos inmunes a esas ideas. Algunas se parecen a mitos; otras son prejuicios más sutiles que se cuelan en frases cotidianas.
Cuando esas ideas influyen en nuestra mirada, podemos acabar interpretando una dificultad como falta de interés, esfuerzo o voluntad. Y quizá se nos escape una pregunta importante: ¿estoy viendo lo que le ocurre a mi hijo en esta situación o lo que esperaba que ocurriera porque tiene altas capacidades?
Conocer los mitos y prejuicios que rodean a las altas capacidades no consiste en buscar culpables ni en dejar de poner límites. Nos permite reconocer qué expectativas se nos han pegado y preguntarnos si describen realmente a nuestro hijo.
Mirar con curiosidad no significa tener todas las respuestas. Significa dejar un poco de espacio entre lo que vemos y lo que suponemos. En ese espacio, a veces, empezamos a conocer mejor su perfil: sus fortalezas, sus necesidades y aquello que le puede estar resultando difícil.
Un espacio para comprender y acompañar
Revisar las ideas y expectativas que influyen en nuestra manera de mirar a nuestros hijos no siempre es fácil. A veces ayuda hablar de situaciones concretas, escuchar cómo las viven otras familias y descubrir nuevas preguntas desde las que comprenderlas.
La Escuela de Familias de Latento ofrece ese espacio de encuentro, reflexión y aprendizaje compartido. Una oportunidad para seguir comprendiendo las altas capacidades y pensar cómo acompañar a cada niño o niña en su propio recorrido.
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